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La continuidad con la naturaleza, Arnaldo Esté


Walter Crane, The Masque of the Four Seasons, ca1903-9

"(...) La construcción científica o racional de la naturaleza es eso, una construcción., una derivación cultural socialmente convenida. Más allá de esa construcción la naturaleza, esa totalidad, está en nosotros constitutivamente, continuamente. 

Proponer la continuidad con la naturaleza supone que nos aproximamos a ella como un “nosotros”. Que lo que en ella ocurre nos ocurre, de una u otra manera a cada uno. Pero además esa aproximación, que es también inmersión humana, es así corpórea, integral. No sólo racional o sensorial, es con todo.

En un ambiente de aprendizaje formativo, una flor es mucho más que una nota científica, una especie o variedad: es perfume, color, forma, historia. Eso hay que tenerlo en cuenta: expresarlo, escribirlo, discutirlo, investigarlo, elaborarlo. Es seguir la diversidad de versiones, de significados que se les dé a las aproximaciones: como objeto de la ciencia, del arte, de la religión, de la simbología cotidiana. Solo que es eso y mucho más lo que de la flor está en nosotros y no es discernible.
 
Un verso es una manera de comunicación precargada, con historia. Es un decir de la flor al que recurrimos porque la descripción prosaica resulta escasa.

Así que no es posible agotar el “tema” de la flor, porque en su permanente discurrir es inasible. No obstante, si es posible enriquecer la percepción que tenemos de ese tránsito, de eso que nos constituye. Para ello se inventaron las artes, las religiones, la ciencia.

La educación que así proponemos está muy distante del antropocentrismo que rige el mensaje escolar y que hace que veamos la Naturaleza allí, objetivada y asible, restándole mucho de lo sensible y disfrutable.

El conservacionismo y el desarrollo sustentable no son en sí negativos, solo que son negociaciones con ese pasado antropocéntrico que concibe la naturaleza como objeto de dominio y explotación. Sustentar es mantener la existencia de lo explotable. El “desarrollo sustentable” no supera el concepto de desarrollo como una condición necesaria de seguir en la perspectiva de Occidente. Desarrollarse es estirar algo que ya existe como rollo, enrollado. Un determinismo que es, una y otra vez, revocado por la complejidad que vamos encontrando.

Nos asusta el “calentamiento global” y nos avergüenza la contaminación y se buscan culpables como versión corta de la confesión y el arrepentimiento. Pero la conservación y el desarrollo sustentable ya son campos de cultivo para lo que proponemos como valor, como gran referente: la continuidad con la naturaleza.

En este sentido, en un aula, discutir sobre una flor, una araña, un ojo, un verso, un cuadro, un experimento puede ser la puesta en relieve de que todo ello es naturaleza y que la cultura que de ello se desprende, lo humano es un continuo, no es “otra cosa”.

Esto no es una negación de la racionalidad científica, es reubicarla como una manera de explicar y abordar la naturaleza, incluyendo a los humanos. Es una construcción social que nos permite navegar en un mundo al que ya le hemos atribuido cursos, testimonios y pruebas. Cursos, testimonios y pruebas que a veces funcionan, a veces causan más perjuicios que beneficios. Durante mucho tiempo se pensó que sangrar a los enfermos los curaba pero que no era necesario lavarse las manos. Se inventaron los microbios que luego fueron desplazados por virus. Hoy, los virus se hacen inasibles y se les busca intimidades subatómicas.

El ser humano es inteligente. Porta una complejidad que le permite simbolizar y poner a actuar a esos símbolos: construye realidades en las que luego navega. Esto es a la vez, bello y terrible. Con frecuencia creamos bellos demonios que luego nos subyugan. A todas esas construcciones se las ha llamado cultura. Una distinción que se ha verificado como contraposición y no como continuidad.

Muchas de estas cosas no son nuevas, ya estaban en culturas ancestrales, en los mayas, en los egipcios, en los cultores del Tao, en los incas."

Arnaldo Esté, "La continuidad con la naturaleza"
El Nacional (Venezuela), 16 de agosto 2014

Nace la primera camada en libertad de lobo mexicano en 30 años



Fuente: Ernesto Mendez, Diario Excelsior 17 de Julio de 2014.
La Conanp anunció el nacimiento de los primeros cinco ejemplares en vida libre, que marcan un antes y un después para esta especie, desde su exterminio hace tres décadas.

CIUDAD DE MÉXICO, 17 de julio.- Después de un gran esfuerzo de reintroducción del Lobo Mexicano a su hábitat, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) anunció el nacimiento de los primeros cinco ejemplares en vida libre, que marcan un antes y un después para esta especie, desde su exterminio hace tres décadas.

La camada nacida durante 2014 corona los esfuerzos de recuperación del Lobo Mexicano en vida libre iniciados hace siete años como parte del Programa de Conservación de Especies en Riesgo (PROCER).
Los cachorros son descendientes de la pareja que se liberó en diciembre de 2013 en la Sierra Madre Occidental, que demostró un alto nivel de acoplamiento y un excelente desempeño en libertad, ya que a mediados de febrero de este año un equipo de campo coordinado por la Universidad Autónoma de Querétaro, identificó gracias a las cámaras trampa instaladas en la zona, intentos de cópula y conductas reproductivas.

Dos meses después, en abril, se observó la disminución de los movimientos de los ejemplares, el macho redujo sus andanzas y eventualmente la señal del collar satelital de la hembra se perdió durante algunos días, lo que sucede cuando se presentan eventos reproductivos al estar dentro de una madriguera.
A mediados de mayo se obtuvo una foto de la hembra en la que se observaban sus glándulas mamarias inflamadas como signo de estar amamantado a una camada de lobos.

En junio pasado se realizó una expedición a la zona con un grupo conformado por personal de la Universidad Autónoma de Querétaro y de la Conanp, quienes pudieron constatar la presencia de cinco cachorros en buen estado de salud.

Esta camada representa un paso importante en el programa de reintroducción y amplía las posibilidades de su recuperación en México, además de que demuestra que la presencia del lobo ha sido condicionada por el establecimiento de políticas erróneas como la erradicación, y que pueden ser subsanadas gracias al trabajo conjunto de la sociedad, y a la capacidad de recuperación de las especies cuando se les brinda la oportunidad de regresar a sus ecosistemas naturales", destacó la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Agregó que se deben continuar los esfuerzos y la participación de los diversos actores involucrados en la
conservación del Lobo Mexicano y sus ecosistemas, para incrementar "estos alentadores eventos, tener ecosistemas naturales saludables y en general, incrementar la coexistencia con la vida silvestre de nuestro país".

Hay que resaltar que esta es la primera camada de lobos mexicanos nacidos en vida libre, lo que reviste un avance importante, puesto que los cinco ejemplares jamás han tenido contacto con seres humanos, como inevitablemente lo tienen los cachorros nacidos en cautiverio. Asimismo constituye el primer nacimiento documentado de lobos mexicanos en vida libre en territorio nacional, desde que la especie fue exterminada hace más de 30 años, por el envenenamiento y la cacería emprendida por ganaderos. 

El Lobo Mexicano se considera extinto en vida libre según la Norma Oficial Mexicana 059 (NOM-059-SEMARNAT-2010), mientras que en Estados Unidos se considera en riesgo de extinción desde la década de los 70, cuando se inició un programa de recuperación a partir de la captura de los últimos ejemplares del lobo mexicano en la Sierra Madre Occidental, para contar con una población en cautiverio suficiente que permitiera iniciar un programa de reintroducción en Arizona y Nuevo México, Estados Unidos en 1998 y en México en 2011.

Actualmente la población en cautiverio es de 300 individuos alojados en 52 instituciones de México y Estados Unidos, desde donde se aportan ejemplares para la reintroducción en su hábitat natural. La población libre en Estados Unidos a diciembre de 2013 era de por lo menos 85 ejemplares, el 100 por ciento nacido en libertad.

Confirmada la expansión del lobo gris en territorios Africanos

Foto del lobo tomada en el Atlas, Vicente Urios.
Dos historias en una, la primera, el interesantísimo descubrimiento de poblaciones de lobo en zonas insospechadas hasta fechas recientes. La segunda, las realidades que a veces somos capaces de ignorar sólo porque no cuadran con el esquema que hemos heredado acerca de cómo deberían ser.

Fuente: Rafael Méndez, "Redescubriendo el lobo africano", Sociedad y cultura, El País, Madrid 12 Julio 2014

El azar, y sus conocimientos de francés y árabe, llevaron al geógrafo Rafael Hernández Mancha a vivir en Mauritania. En 2005 fue para un proyecto de conservación de la Junta de Andalucía y allí le fichó una empresa española Río Narcea Gold Mines, que construía una mina de oro. De nuevo la casualidad le hizo conocer al beduino saharaui Abdellahi Jatab El Amlir. “Él quería vender leche de camella a los trabajadores de la mina. Le dije que sí, si a cambio los fines de semana me llevaba a conocer el desierto”.

Así comenzó una serie de expediciones por la zona transfronteriza, unos 200.000 kilómetros entre el Sáhara Occidental no ocupado por Marruecos y Mauritania. Pocos naturalistas habían estudiado aquello desde que en 1957 el naturalista José Antonio Valverde publicó su Aves del Sáhara español: un estudio ecológico del desierto. “Cartografié pozo a pozo y conté las personas jaima a jaima. En el desierto conté mil personas en una superficie más del doble que Andalucía, la mayoría en la zona Mauritana”.

En esa zona de tráfico de droga y de personas hacia Europa, Hernández Mancha cuenta que se cruzó con islamistas armados con AK-47 —de los que se libró porque uno conocía a su guía—, y vio una población de gacelas que se creía extinguida. Entre sus sorpresas estaba que su guía y amigo le insistía en que allí convivían el chacal y el lobo. Sorpresa porque oficialmente la distribución del lobo (Canis lupus) ocupa casi todo el hemisferio norte pero no llega a África aunque sí están en Arabia.

En 2008, Hernández Mancha estaba de vuelta en su plaza del instituto en Aracena (Huelva), pero siguió realizando expediciones periódicas al desierto. Lo hizo sin ayuda pública, con la intención de realizar una tesis doctoral sobre la ecología de la zona. Tras mucho buscarlo, avistaron un lobo en la llanura. “Comenzamos a seguirlo con el Land Rover y lo fotografié”. Hernández Mancha cuenta que el beduino que conducía pretendía atropellarlo —los conflictos de los ganaderos y el lobo se dan igual en Segovia con las ovejas y en el Sáhara con los camellos—. En otros puntos vieron huellas y restos.

La fotografía del lobo y la tesis dormían en un cajón hasta que el verano de 2012 Hernández Mancha leyó en este diario que unos investigadores de la Universidad de Alicante habían fotografiado un lobo en el Atlas mediante cámaras trampa. “Recordé que yo tenía hasta fotos. Eso y el empeño de mi madre me animó a retomar la tesis”. La leyó el 4 de julio pasado en la Universidad de Sevilla y allí expuso el hallazgo de Canis lupus lupaster en el desierto. Ramón Soriguer, investigador de la Estación Biológica de Doñana y miembro del tribunal, da credibilidad a la versión de que hay lobo, aunque señala que faltan estudios: "Tiene buena pinta y las sensaciones son más positivas que negativas pero faltan análisis genéticos".

Hernández Mancha no cree que lo que vio fuese un chacal: “El lobo tiene mayor corpulencia, tonos más oscuros grisáceos, raya negra sobre el antebrazo delantero (característico de los lobos), línea negra sobre el borde de la oreja, rabo más poblado y cráneo más fuerte con máscara clara en el hocico. El chacal tiene un cráneo más hocicudo, orejas claras sin línea negra, tampoco sobre las patas delanteras aparece el reflejo negro de los lobos, es menos corpulento y de tonos más claros”. Y cuenta que apreció diferencias de comportamiento: “El chacal nos observaba y nos sentíamos observados. El lobo huye a la carrera. Incluso se paraba ante el coche para mostrarnos los dientes en actitud amenazadora”.

El relato de Hernández Mancha habría que tomarlo con cautela —afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias— si no fuera porque en los últimos dos años otros dos grupos, uno español y otro francés, han dado resultados en la misma dirección. En agosto de 2012, Vicente Urios, de la Universidad de Alicante, presentó la foto del lobo junto a las nieves del Atlas. La captó una de las cámaras trampa que puso en colaboración con Marruecos para buscar el leopardo del Atlas: “La fauna es parecida al norte y al sur del Estrecho. En Marruecos hay jabalí, liebres... y había osos. ¿Por qué no iba a haber lobo?”, explica Urios, que ha seguido trabajando y realizando análisis genéticos. Las cámaras han vuelto a captar lobos, como el que apareció en diciembre pasado.

Urios publicó sus primeras fotos en Quercus, una revista especializada pero no de impacto científico. Lo hizo así para adelantarse a un estudio dirigido por el francés Philippe Gaubert. En octubre, el CNRS francés (equivalente al CSIC) reseñó la publicación en la revista científica PLOS One según la cual “el lobo africano (Canis lupus lupaster) está presente en África, desde Etiopía hasta Senegal”.
Esto suponía extender el hábitat de la especie nada menos que 6.000 kilómetros al oeste, algo muy sorprendente para una especie tan emblemática como el lobo (no es un escarabajo pelotero). Esa era la primera pregunta que planteaba Gaubert en su estudio: “¿Cómo pudo un linaje del lobo gris haber pasado desapercibido en África hasta recientemente?”.

Hernández Mancha cree que todo se debe a la prepotencia. “Bastaba con preguntarle a los beduinos. Los relatos de nuestro guía beduino no dejan lugar a dudas: mientras el chacal come desperdicios de los campamentos o robar algún chivo, el lobo es capaz de matar camellos”.
En 1909 las tropas españolas fueron derrotadas por los rifeños cerca de Melilla. Cayeron en el barranco del lobo. Puede que el topónimo tuviese un sentido literal.


Créditos: Rafael Hernández Mancha, Vicente Urios y PLOS One.


Campaña Ambiental Pagana 2014